La busca

Como hoy se supone que voy a estar falto de tiempo, como ya era de imaginar, y así de ahora en adelante hasta que haya otro puente como el del Día del Trabajo, pues me voy a limitar a copiar un fragmento que siempre me ha gustado del libro "La busca" de Pío Baroja. Es un fragmento pequeñito, pero es que tampoco hay que acostumbraros mal, como mucha gente que pega medio libro en su blog. Si quereis leer el libro, os lo comprais, y no os descargueis pdf’s, que no tiene ningún encanto.
 
A veces creo que he sentido algo parecido a lo que describe el pensamiento del protagonista en este fragmento…
 
Manuel, avergonzado y sediento de venganza, medio aturdido aún con el golpe, se tapó la cara con la boina y fue andando por el camino, llorando de rabia. Al poco tiempo sintió alguien que se le acercaba corriendo tras él.
  -Manuel, Manolillo -le dijo la Justa con voz cariñosa y burlona-, ¿qué tienes?
   Manuel respiró fuerte y se le escapó un largo sollozo de dolor.
  -¿Qué tienes? Anda, vuelve. Iremos juntos.
  -No, no; déjame.
   Luego no supo que resolución tomar, y sin hablar más, echó a correr camino de Madrid.
   La carrera secó sus lágrimas y reanimó sus iras. Estaba dispuesto a no volver a casa del señor Custodio, aunque se muriera de hambre.
   La ira le subía en oleadas a la garganta; sentía furor negro, vagas ideas de acometer, de destruir todo, de echar todas las cosas al suelo y despanzurrar a todos los hombres.
   El prometía al Carnicerín que, si alguna vez le encontraba a solas, le echaría las zarpas al cuello hasta estrangularle, le abriría en canal como a los cerdos y le colgaría con la cabeza para abajo y un palo entre las costillas y otro en las tripas, y le pondría, además, en la boca una taza de hoja de lata, para que gotease allí su maldita sangre de cochino.
   Y luego generalizaba su odio y pensaba que la sociedad entera se ponía en contra de él y no trataba más que de martirizarle y de negarle todo.
   Pues bien; él se pondría en contra de la sociedad, se reuniría con el Bizco y asesinaría a diestro y siniestro, y cuando cansado de hacer crímenes, le llevaran al patíbulo, miraría desde allí al pueblo con desprecio y moriría con un supremo gesto de odio y desdén.
 
 
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Libros. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La busca

  1. Jorge dijo:

    Joder colega.
     
    Menos mal que te caigo bien que si no….
     
    Si estuvieramos en EEUU seguro que habrías matado ya a alguien con tu escopeta ¿verdad cacho perra?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s