La Princesa Prometida

 
Aunque he tenido tiempo de actualizar un poco el invento éste, no he tenido ni ganas ni imaginación suficiente para hacerlo. Pero dado que ya mencioné anteriormente que tenía que introducir algún fragmento de La Princesa Prometida, recomendado por el proximamente madrileño Esteban, voy a hacer un esfuercito y a copiar texto… como siempre. Pensaba en sustituir esta entrada por otra poniendo verde la película de Alatriste, pero ya he estado viendo que es algo de público conocimiento que la película es mala con avaricia. Un comentario ajeno que me ha gustado mucho sobre esta patraña de película que es Alatriste es uno que dice "Viggo Mortensen parece un borracho con un calcetín en la boca"; o este otro que dice "Dicción, por otra parte, que le sobra a Ariadna Gil (María de Castro), quien mastica con sus labios extra-siliconados cada ese y cada ge como si de un trozo de chicle se tratara." En fin, una joya.
 
A lo que ibamos, al final he escogido dos fragmentos del libro, bastante cercanos y que no destripan el argumento (si es que esta historia se le puede destripar a alguien a estas alturas de la vida, que creo que era yo ya el único hombre sobre la tierra que no había visto la película en su tierna infancia), pero que me gustan por las emociones que transmiten. Veamos uno:
 
Buttercup lo miró.
 -¿Es qué no entiendes nada de lo que está pasando?
Buttercup meneó la cabeza.
Westley también sacudió la cabeza y le dijo:
 -Supongo que nunca has sido la más brillante.
 -¿Me amas, Westley? ¿Es eso?
No podía dar crédito a sus oídos.
 -¿Qué si te amo? Dios mío, si tu amor fuera un grano de arena, el mío sería un universo de playas. Si tu amor fuera…
 -Oye, la primera no la he entendido bien -lo interrumpió Buttercup. Comenzaba a entusiasmarse-. Vamos a ver si me aclaro. ¿Estás diciendo que mi amor es del tamaño de un grano de arena y que el tuyo es esa otra cosa? Es que las imágenes me confunden tanto que… ¿Es tu universo de no sé qué más grande que mi arena? Ayúdame, Westley. Tengo la impresión de que estamos al borde de algo tremendamente importante.
 -Durante todos estos años he permanecido en mi choza por ti. He aprendido idiomas por ti. He fortalecido mi cuerpo porque creí que podría halagarte un cuerpo fuerte. He vivido toda la vida rogando por que llegase el día en que te fijaras en mi. En estos años, cada vez que posaba en ti mis ojos, el corazón me latía desbocado en el pecho. No ha pasado ni una sola mañana sin que imagen aleteara tras mis párpados al despertar… ¿Has logrado entender algo de lo que acabo de decirte, Buttercup, o prefieres que siga?
 -No pares nunca.
 No ha pasado…
 -Westley, si me estás tomando el pelo, te mataré.
 -¿Cómo puedes soñar siquiera que te esté tomando el pelo?
 -Es que no me has dicho que me quieres ni una sola vez.
 -¿Es todo lo que necesitas? Sencillo. Te quiero. ¿De acuerdo? ¿Quieres que te lo diga en voz más alta? Te quiero. ¿Quieres que te lo deletree? T, e, q, u, i, e, r, o. ¿Quieres que te lo diga al revés? Quiérote.
 -Ahora si me estás tomando el pelo, ¿verdad?
 -Puede que un poco; hace mucho tiempo que te lo digo, pero tú no querías escucharme. Cada vez que tú me decías: "Muchacho, haz esto", te parecía que yo te contestaba: "Como desees", pero era porque no me oías bien. "Te quiero" era lo que en realidad te decía, pero tú nunca me escuchaste, jamás.
 -Te oigo ahora y te prometo una cosa: nunca amaré a otro. Solo a Westley. Hasta que muera.
 
Ante tanto amor eterno, está bien que el autor especifique en el prólogo que eso del amor eterno es una falacia, y que el libro es tan ficticio como dicha idea. Pero es bonito, ¿o no? Pues ahora toca la contrapartida, para que no me tachen de Tronius, digooo, de cursi.
 
Fue por eso que la muerte de Westley la golpeó del modo en que lo hizo.
[…]
  Regresaba a casa tras el reparto de leche y encontró a sus padres rígidos.
 -Cerca de la costa de Carolina -susurró su padre.
 -Sin previo aviso. De noche -susurró su madre.
 -¿Qué? -inquirió Buttercup
 -Piratas -repuso su padre.
  Buttercup creyó oportuno sentarse.
  Silencio en la estancia.
 -Entonces, ¿lo han hecho prisionero? -logró preguntar Buttercup.
  Su madre negó con la cabeza.
 -Ha sido Roberts -dijo su padre-. El temible pirata Roberts.
 -Oh -dijo Buttercup-. El que nunca deja supervivientes.
 Si- replicó su padre.
  Silencio en la estancia.
  De repente Buttercup se puso a hablar a toda prisa.
 -¿Lo apuñalaron…? ¿Se ahgó…? ¿Lo degollaron mientras dormía…? ¿Suponeis que lo despertaron…? Tal vez lo azotaran hasta morir… -Entonces se puso de pie-. Estoy diciendo tonterías, perdonadme. -Sacudió la cabeza-. Como si la forma en que lo mataron tuviera alguna importancia. Perdonadme, por favor.
  Dicho lo cual, se dirigió rapidamente a su alcoba.
  Y allí permaneció durante muchos días. Al principio sus padres intentaron disuadirla con toda clase de trucos; ella no se dejó engañar. Le llevaban comida y se la dejaban delante de la puerta; ella sólo tomaba lo suficiente para seguir con vida. Del interior jamás salió ruido alguno, ni llantos, ni gemidos amargos.
  Cuando por fin salió de su alcoba, tenía los ojos secos
[…]
  En realidad nunca había tenido un aspecto tan radiante. Cuando se había cerrado en su alcoba era una muchacha increiblemente hermosa. La mujer que salió de esa misma alcoba era un poco más delgada, mucho más sabia, en infinitamente más triste. Ésta comprendía la naturaleza del dolor, y debajo de la gloria de sus facciones se entreveían el carácter y la sabiduría que otorga el sufrimiento.
  Tenía entonces dieciocho años. Era la mujer más hermosa que existiera en 100 años. A ella parecía no importarle.
 -¿Te encuentras bien?-le preguntó su madre.
  Buttercup bebió el chocolate a sorbos.
 -Muy bien- repuso.
 -¿Estás segura?- inquirió su padre.
 -Si- replicó Buttercup. Siguió una larguísima pausa-. Pero no debo volver a amar nunca.
 
 
No volvió a hacerlo.
 
Eso está mejor, más terrenal. De regalo incluiré alguna foto de Robin Wright, que es la actriz que hizo de Buttercup en la película, y es que está guapisima en el papel. Algunos la recordareis mejor como la "Jenny" de Forrest Gump.
 
P.D: He estado viendo Zatoichi doblada, y no he oído voces en andaluz. Pat, creo que efectivamente te confundiste con Kung-fu-sion.
 
 
 
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2 respuestas a La Princesa Prometida

  1. Jorge dijo:

    Alatriste lo que pasa es que es un sopor de película. Se agradece el esfuerzo de hacer una superproducción española pero se nota la españolidad. Escena completamente prescindible con desnudo femenino (y primer plano a las tetas de la Srta. Anaya para regocijo nacional) y escenas de batalla con pocos extras. Pero muy pocos. Vale, en algunas porque estaban diezmados pero se nota que les faltaban las pelas porque la peli no tiene ni una puñetera escena épica, son cuatro mataos haciendo guerra de guerrillas.
     
    Viggo Mortensen habla rarito porque para eso es guiri pero como el personaje tiene poco más diálogo que el Chuache en Conan pues da lo mismo. ¿Alguien iría a ver la peli si Antonio Resines fuera Alatriste?, pues eso. Todos nos partiríamos el ojete y nos lo imaginaríamos diciendo chorradas al FitixD. Mejor que Aragorn haga el papel de antihéroe con problemas de dicción, que tiene más tirón internacional. También los tiene Rajoy y, además, Alatriste prácticamente vivía en la taberna, le echas imaginación y hasta queda natural.
     
    P.D: A Ariadna Gil se le nota mogollón la cirugía. Nunca entenderé porque se prestan a acabar con esas morcillas labiales y encima pagan por ello. Y a esta no se le ven las tetas. Ay, si Bigas Luna hubiera pillado esta historia! (demencial)
     
    Soy Clyde, que nunca puedo poner mi nombre coño.
     
     

  2. Javier dijo:

    Si estas interesado en "La princesa prometida" ponte en contacto conmigo y ten cuento que este  año -a mas tardar el que viene- la hacemos en teatro y seguro que te molara ver la adatacion 😉

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